La UE, el trabajo y la lotería. A vueltas con la jornada de 65 horas.

Tiempos modernos, por diegonavarro.org

Quisiera, queridos lectores, aclarar primeramente que la azarosa y cuasi histórica confrontación entre situación socio-laboral(*) y situación socio-resultar premiado en la lotería no debiera antojársele a nadie una relación antitética, antónima, dialéctica u hostil, por mucho que así pudiera parecerle a cuantos forman parte de ese muchísimo por ciento que reza cada mañana y cada noche (o pone la mente en blanco si es ateo) para que dicha dicotomía trabajo-lotería sea dinamitada por los bombos y reconvenida únicamente en dicha, ya sin lo que es la dicotomía.

Si rumiamos adecuadamente la cuestión, queridos amigos, nos daremos cuenta que sino fuera por el trabajo o situación socio-laboral, a ver de donde hubiera podido salir la fortuna que llevamos invertida en ilusión. Así pues, si han sido capaces de seguirme hasta aquí (yo me perdí ya en el segundo párrafo a la derecha), estarán en condiciones de afirmar conmigo que el trabajo, por ende, no es sino la verdadera fuente de nuestra ilusión. ¿Eh? ¿Quién ha dicho maniqueísmo? ¡Que lo he oído!

Bien, pues aquí es donde entra la UE, quien quiere potenciar nuestra ilusión hasta la extenuación. Así, si prosperan las tesis liberales que propugnan los británicos y sus aliados, curiosamente los antiguos países del bloque comunista, hoy se impondrá el llamado régimen (**) de “libertad de opción” u “opting out”.

No se alarmen, no es nada malo. Se trata únicamente, según nos cuentan, de una flexibilización del mercado. Flexibilizar no es algo peyorativo, de hecho, según el DRAE flexible es:

1) Que no se sujeta a normas estrictas, a dogmas o a trabas. Por ejemplo Ideología o legislación flexible.

2) Susceptible de cambios o variaciones según las circunstancias o necesidades. Por ejemplo horario o programa flexible.

No me digan que no suena de maravilla. Nada de dogmas ni trabas, horario y legislación flexible. Para que queremos más los trabajadores europeos.

Bueno, flexible tiene más acepciones. Si acaso las veremos un poco más adelante. Pero siguiendo con el tema que nos ocupa, de ser aprobada esta flexibilización por la UE implicaría además que la duración del tiempo de trabajo la pactarán “libremente” el empresario y el trabajador. Vamos de igual a igual. O lo que es lo mismo: igual la jornada laboral llega a las 60 horas, que igual llega a las 65.

Y aquí es donde cobran sentido las otras definiciones de flexible:

3) Que tiene disposición para doblarse fácilmente

4) Que en un enfrentamiento se pliega con facilidad a la opinión, a la voluntad o a la actitud de otro o de otros

¡Ah, acabáramos!, al que había que flexibilizar entonces era al trabajador(***). Vale, comprendido. ¿Ven? en cualquier caso ya nos habíamos vuelto a hacer ilusiones hablando del trabajo.

Y del compost que dejan estas ilusiones muertas germinan algunas preguntas (es el ciclo de la vida, como en El Rey León):

¿Europa es sólo un mercado, entonces? ¿Las personas o aspecto social (a secas) y su protección, no cuentan?

¿Se las debe componer sólo el individuo frente al empresario? ¿Es que no han visto Raíces? (La serie de Kunta Kinte)

Volviendo al tema de la revolución industrial ¿piensan contratar también niños con jornadas de 65 horas? Oye, pues tal vez sería la solución ideal para conciliar la vida profesional con la familiar.

¿Las leyes laborales deben ser estatales o europeas? (En España todos los grupos parlamentarios dieron la espalda unánimemente al opting out en el Congreso).

¿Se ampliaran también a 65 horas las jornadas en los juzgados? Porque si llega a producirse tal sinrazón deberíamos saturar los juzgados más que el “Aquí hay tomate”. (Los médicos ya denunciaron este tipo de situaciones ante los tribunales y les están dando la razón).

¿Qué debería preocuparnos más, el informe que indica que quienes “trabajan más de 60 horas semanales, y quizá más de 50, tienen un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular” o el que dictamina que “el exceso de jornadas superiores a las 48 horas, reduce la satisfacción laboral y aumenta significativamente el riesgo de problemas de salud mental”? (ambos realizados por encargo de los sindicatos británicos TUC).

En fin que no les quiero entretener, que tendrán ustedes trabajo. Si buscamos el lado bueno de las cosas, de aprobarse esto del opting out no volverán a hacerse más horas reales de trabajo que las que marquen los contratos. Se acabó el hacer horas de más. ¿Qué por qué? Pues por una simple razón aritmética. No le quedarán más horas al día para trabajar.

Eso sí, esperemos que tengan a bien reconocernos a los trabajadores una especie de permiso semanal de cinco minutos (aunque sea no retribuido) para poder salir a echar el boleto de lotería.

(*) En un futuro no muy lejano no se dirá socio-laboral sino sólo-laboral

(**) Que connotaciones más negativas tiene este vocablo ¿verdad?

(***) ¿El tema “Se nos rompió el trabajador de tanto flexibilizarlo” era de Rocio Jurado?

Foto: Tiempos modernos, tomada de diegonavarro.org

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Premio al blog con Huellas 2008

Premio al Blog con Huellas 2008

Premio al Blog con Huellas 2008

Santiago Valverde (Maravilhion), uno de los tipos más parecidos a Leonardo Da Vinci que he conocido, sólo que sin barba y con ordenador, ha concedido este gran honor en el día de hoy a Textículos. Tras meditarlo unos segundos, no he tardado en caer en la cuenta de que realmente, si hay alguien en la blogosfera que merezca este premio, soy yo. Calzo un 47. ¡Muchas gracias Santiago!

A su vez, y siguiendo las reglas del premio al Blog con Huellas, concedo el mismo en reconocimiento a:

Titulares (con grandes reservas), por Grupo de expertos. Porque si alguien creía que el periodismo no podía caer en peores manos todavía, estaba equivocado.

Leo Perroja y su show, por Leo Perroja.  Mejor que definirlo, verlo.

Las reglas del Premio al Blog con Huellas 2008 son:

  1. Se debe elegir un máximo de 15 blogs o un mínimo de los que desees, que consideres son también acreedores de este premio.
  2. Cada Blog premiado debe tener el nombre de su autor(a), y el enlace a su Blog para que todos lo visiten.
  3. Cada premiado, debe exhibir el premio y el enlace de la persona que lo ha otorgado.
  4. Premiado y premiador deben exhibir el enlace para que todos lo visiten.
  5. Además, se deben publicar estas reglas para conocimiento de todos.

Creo en Bush. Arquitecto, ingeniero, constructor de pensamiento, de la paz y del amor. Creo en Bush (bis)…

irak-por-rossinabossiob

irak-por-rossinabossiob

Si, así es. Creo firmemente en George W. Bush, como generoso, abnegado, y filántropo visionario de un mundo que muchos, por desgracia, no han sabido entender y entre los cuales, ¡ay George!, debo incluirme, pues durante largo tiempo fui cegado por la maledicencia y la iniquidad que tanto se ensañan con aquel que se atreve a encarnar los valores del amor, la integridad, el altruismo, la bondad y sobre todo y por encima de lo que sea, de la justicia infinita y de la libertad duradera.

Por eso querido George, aunque te he negado ante otros paganos desagradecidos como yo, (¡y más de tres veces!), aquí me tienes presto y decidido a enderezar mi rumbo, converso en pro de una humanidad infinitamente más justa y duraderamente más libre, dispuesto a ser tu más avezado discípulo, tu más entregado apóstol. Tú solo dime, que yo haré. ¿Qué debo hacer Maestro? ¿Cojo un subfusil y corro hacia Irak?, o ¿mejor una tanqueta acorazada? Tú solo dime Maestro, que gracias a que tu bendita correligionaria Sarah Palin, madre primero y gobernadora después, ha prestado su voz al mismo Dios que te puso ante nosotros hace dos legislaturas, he sido partícipe, si bien indigno, de la revelación divina a través de un dogma de fe, y he visto, Maestro, he entendido por fin.

Ahora sé que lo de Irak no era una mera invasión o matanza, (que pobreza de miras), o la enésima ominosa acción imperialista de quítame allá ese tirano antipático con lo simpático que soy yo (que manipulable es el ignorante), sino una cruzada, una guerra santa, un mandato de ese Dios con el que tanto despachas, George, el único que gobierna los designios de los hombres, si viven o si mueren, si conducen o si son conducidos. Lo tenía delante y no había sabido verlo.

A quien, por duro de corazón o de mollera, esta trascendente revelación haya provocado aturdimiento, perplejidad, incredulidad, nauseas, diarrea o apoplejías varias, en vez de la alegría del conocimiento y su luz, tronco al que poder aferrarse en las inmisericordes y corrompidas aguas de la corriente mundana, no olvide que el hombre, si bien porta el apellido racional, no deja de llamarse animal; y como tal debe limitarse a aceptar únicamente que el dogma es un arreglo divino sobre algo que los mortales nunca podríamos entender y que se nos otorga generosamente para facilitarnos con él la vida; y así, como las grageas para caballo o las armas de destrucción masiva, por ejemplo, ha de tragarse directamente, sin masticarse.

Del mismo modo, una vez acabada la cumbre de las azores, y siguiendo con estos tiempos de axiomas y dogmas que corren, el espíritu de la verdad y el amor se ha vuelto a encarnar en anestésica píldora para sernos entregada por la mano de otro elegido doctor de esta iglesia, esmerado discípulo y heredero de su propia parcelita en el cielo por derecho propio , quien habiendo andado con Él, con George, por los desiertos de Texas, entre campos de petróleo, y habiendo estado trabajando juntos en ello, allá en el rancho grande, allá donde vivía, vio la luz y comprendió. Ahora, el evangelista José María, siempre alejado de la vana y soberbia veleidad, nos ha dicho que allí y entonces, en las Azores, se gestó fruto de la justicia infinita y de la libertad duradera un acto pues eso, de libertad infinita y de justicia duradera, o viceversa, que tanto da, y da tanta fe de ello pues allí estaba él para verlo, pegadito a George. Y nos pide que a las Azores nos dirijamos todos por lo menos una vez en la vida, en peregrinación, y que se tenga aquella fecha por año cero de una nueva era.

Palabra de Dios.

Zapatero Vs. Rouco. Primer encuentro amistoso entre ambos mandamases.

Calentita, recién nos acaba de llegar a Maravilhion, debido a problemas con el GPS, la crónica del encuentro entre Zapatero y Rouco Varela ayer en la Moncloa, remitida por nuestra fuente (tachada en anteriores ocasiones de poco fidedigna, pero en la que nosotros seguimos confiando ciegamente, por varios sinfines de razones presupuestarias). Procedemos a transcribir (más vale tarde que nunca):

Velada en la cumbre en plan exhibición y de carácter amistosa, no puntuable para el campeonato mundial.

En el rincón de la derecha, vistiendo calzón amarillo y blanco y con alzacuellos, el señor Antonio Maria Rouco y Varela, en el de la izquierda, calzón rojo con ribete tricolor rojo, amarillo y morado, don José Luis Rodríguez y Zapatero.

Suena el gong, toma la iniciativa el anfitrión:

 (Zapatero) (Cordial, contento) Bienvenido querido amigo a esta, su casa. Cuanto me alegra nuestro encuentro, pero antes de nada quiero mostrarle mi más cálida y ferviente admiración por su gran obra y legado. No puede usted imaginarse cuanto he disfrutado con cada una de sus películas.

 (Rouco) ¡Ya estamos otra vez con eso! ¡Que yo soy Rouco Varela, señor, no Sigfredi! A ver si va a ser verdad eso que se dice por ahí sobre la estrecha relación entre usted y la limitación…

 (Z) (Mirando de reojo su agenda sobre la mesa camilla adyacente, repentinamente su rostro parece desencajarse) ¡Cabrones, es verdad, es Rouco Varela! Ya me la han colado otra vez, como en aquella cumbre con Bush.

 ® ¿Perdón?

 (Z) ¡Don Antonio María!, que gusto tenerle aquí, disculpe la típica broma para romper el hielo, je,je, ya sabe, estamos en verano y tengo un guionista becario que como no cobra… Ah, la gente joven como es, ¿verdad?

 ® En fin, no hay nada que no se pueda arreglar con tres Padrenuestros, un incremento porcentual en la casilla correspondiente del IRPF y la quema de todos los ejemplares de Educación para la ciudadanía, por ejemplo.

 (Z) Pues si que empieza usted fuertecillo. Como es este un encuentro amistoso, ¿qué le parece si comenzamos de nuevo con mejor pie?

 ® De acuerdo, Ave María Purísima…

 (Z) Sin pecado concebi…digo ¡Salud y República!

 ® Vox populi est renta per capita de nihilo nihilum, ergo habemus crisis. Beati hispani, qvibvs vivere bibere est. *

 (Z) ¿Mande Santidad?

 ® ¡Huy!, me va a usted a perdonar. Es que el vicario de Dios o Papa es muy partidario de volver a las antiguas tradiciones de la Iglesia, como las misas en Latín, y me estoy preparando tan concienzudamente que hasta los sueños los tengo ya en susodicha, a la par que muerta, lengua.

 (Z) No se preocupe, eso es que ya es usted bilingüe. Además yo también hablo un poco el Latín. Mire, mire: Coitus interruptus…y como era esa otra…hummm, ah, sí ¡ejaculatio praecox!…¿Eh, que le parece? (Zapatero arquea sus cejas, valga la redundancia, y guiña un ojo en señal de complicidad al prelado antes de continuar)…porque supongo Santidad que no siendo ustedes partidarios del preservativo o de cualquier método anticonceptivo artificial, lo serán del coitus interruptus como formato completamente natural, ¿verdad? y como además ustedes entienden que el acto sexual es aberrante per sé, preferirán que en caso de materializarse sea lo más breve posible ¿no? Pues no se preocupe, que le voy a orquestar una campaña gubernamental a favor de ambos conceptos que verá usted. Eso para que nadie vaya por ahí diciendo que el gobierno no quiere bien a la Santa Madre Iglesia. Vale ya de malos rollos, hombre. Este será el comienzo de una gran amistad…

 ® (Enrojecido y blandiendo su báculo hacia el cielo): ¡Vade Retro Satanás!…

 (Z) (Realmente desconcertado) Pero, ¿qué he dicho yo?

 ® Mire señor Zapatero ya me habían advertido que no sacaríamos nada en claro de esta reunión, he sido demasiado optimista, será mejor que lo dejemos… (levantándose)

 (Z) Espere Santidad, no salga con esa cara que van a decir que le he tratado mal, con lo majo que soy y el talante que tengo.

 ® (Sentándose) Muy bien, vayamos entonces al grano. Esas reformas de la ley del aborto y de la ley de Libertad Religiosa, ¿por qué no nos las jugamos a un pulso? (Se escupe en la mano y le reta poniendo el brazo sobre la mesita)

 (Z) Eeee…estoooo…(Un consejero le dice al oído algo, que por lo que consigo leer en sus labios suena más o menos: “¿Pero a dónde va este?, ni de coña vamos, si es el mismísimo brazo de Dios en España”) Huy, que va, no puedo, no, no puedo.

 ® (Henchido) Así que el presidente del gobierno tiene miedo ¿eh?

 (Z) (Recomponiéndose) No es eso, Santidad, no ve que de tanto hacer ese gesto mío con los brazos arriba y abajo tengo una luxación que pa’ que…

 ® Bueno, pero algo tenemos que hacer con la progresiva eliminación de símbolos religiosos en los lugares públicos y con eso de que haya tantos tipos de familia…¡Joder!, menudo cacao, o que va a ser esto ¿un sindios? Hombre Jose Luis, apelo a su razón. Esto se nos escapa de las manos.

 (Z) ¿Apelar?, ¿manos?, ¡Santidad por Dios!

 ® ¿Eh?, ¡ah!, yo no quería… Me ofusco, yo es que con tanta modernidad no puedo, de verdad…En fin, me voy a ir que acabo de recordar que he metido la sotana a lavar con la ropa blanca. (Rouco abandona la estancia oval y saliendo por el pasillo aún consigo leerle, a través de los espejos, en los labios) Pero quien te mandaba a ti venir Antonio María, si lo sabías, que ganas de hacer el tonto ¡me voy a cagar en lo más bajo…! Además, ¿por qué cojones me llama el cretino este continuamente Santidad?, ¿acaso no sabe que yo sólo soy Eminentísimo o, en su defecto, Reverendísimo Señor?

 (Z) (A su consejero, preocupado) Oye, habrá que ir al médico para que me vea la luxación esta, ¿no?

 (Consejero) Tranqui Presi que es una luxación de ná. Por cierto esta tarde al Rey, en Marivent, llámele Ma-jes-tad. ¡Ah! y cuéntele ese ocurrente juego de palabras que ha tenido usted con apelar y manos que, como es tan campechano, le hará mucha gracia.

*N. del T.: (Como dicho así, en cristiano, habrá quien se pierda, lo traduciremos a castellano: De todos es sabido que la renta per cápita va malamente pues hay una crisis que te cagas. Dichosos los hispanos para los que vivir es beber)

Ríete tú de la crisis. Haberla, ¿hayla?

Humberto Cacho Picaporte era de los que veían la paja en el ojo ajeno. No en vano se dedicaba a la pornografía en calidad de, o quizá cupiera mejor aquí decir en cantidad de, actor. Y a decir verdad, la crisis afectábale poco o nada, cuando ni tan siquiera tenía coche propio o carnet de conducir con que llevarlo “crudo”.

“Crisis, ¿qué crisis?, eso son pajas mentales”, reflexionaba entonces Humberto sobre el particular. La verdad es que en la industria donde Humberto daba el callo, las cosas no se habían visto afectadas.  O si acaso al alza.

Ya se sabe que en tiempos de crisis la gente corre a refugiarse en el sexo. Bueno, cierto es que en los buenos tiempos también… y que en los

regulares no menos. Sólida industria ésta, si señor.

 

Sin embargo, el que no seguiría al alza por mucho tiempo sería el bueno de Humberto. Las cosas se le complicaron durante el rodaje de “Te ví’ a poner haciendo el pino puente en Madison”. Todo ocurrió grabando una secuencia donde Humberto daba vida a un arriesgado e intrépido fotógrafo del National Geographic que, en habiendo conocido a una bella manceba del condado de Madison, se propone conocerla mejor aún. En la incesante búsqueda de innovación y de nuevos lenguajes a que se debe todo arte, la escena requería que tan arrojado fotógrafo envidara a la doncella a la orillita del río, pero dejándose caer desde lo alto de un viaducto al estilo puenting. Un fallo inesperado en la

coreografía, por mor del miedo escénico a última hora de la moza, hizo que Humberto sufriera un impacto púbico contra el suelo de 6’3 en la escala de Righter, lo que le valdría a consecuencia, además del susto, el diagnostico de una enfermedad de esas raras que apenas padece una persona de entre una miríada: el llamado mal del avestruz, o también conocido como pene severamente introvertido.

 

Tras aquello, Humberto quedaría únicamente para papeles pasivos en filmaciones para entendidos y como no acabara de sentirse del todo cómodo funcionando con retrovisor y no deseando desvincularse de aquel mundillo que tanto le había dado, pensó Humberto en dirigir sus propios largometrajes, llegando a presentarse al examen para realizador, insinuándosele, de resultas, que mejor se buscara otra cosa pues no tenía la vis poética que había que tener.

 

Así pues, Humberto salió al mundo exterior con una mano delante y otra detrás, dirigiéndose a lo primero al que fuera su anterior sector, el de la construcción. Allí había vivido también sus buenos momentos antes de que pasara por delante de la obra donde trabajaba el que sería su tren, de la mano de una ojeadora de la Metros, una de las productoras cinepornográficas importantes, quien, tras reparar en Humberto y su tortuosa orografía, dióse allí mismo en declamarle una barahúnda de voces y exabruptos sobre un lecho de sedosas onomatopeyas (pretendidas lisonjas, vamos), con tal delirio lírico en frenético in crescendo, que no pudo sino desbocarse en una traca final de jaculatorias en lenguas muertas (o eso parecían a tenor de su musicalidad gutural). Claro que, en viendo esto, los pobres obreros habían tenido que interrumpir su fajina en los andamios, víctimas de la congoja y la pesadumbre,  y andaban con el corazón tan en un puño que sólo  encontraron consuelo con la asistencia y confesión por parte de una docena de sacerdotes, algunos de los cuales, versados en la liposucción del alma, sofocaron los últimos rescoldos y estertores de aquella sicalíptica rapsoda a base de exorcismos.

 

Ahora, al regresar al edificante sector del ladrillo para reencontrarse con su antigua profesión, Humberto únicamente consiguió que se partieran la caja de él, en sus narices, y no sólo por su severa introversión. De hecho sólo pudo entrevistarse con los vigilantes gitanos, pues el resto de la plantilla había sido traspasada al INEM sin pasar por la casilla de salida. Esperanzado, Humberto se personó en el INEM, donde, por segunda vez en el día,  se volvieron a partir de la risa en su cara. Y no por su timidez pubiana precisamente.

 

De manera que, entre la inflación que registraba subida de precios cada tres minutos, su situación varada en el desempleo y los tratamientos médicos que tuvo que procurarse por su cuenta si quería paliar un poco sus males y experimentar alguna mejora antes de que se hubiera cumplido el décimo aniversario de su lesión, los ahorros que Humberto había atesorado fueron menguando traumáticamente. Un poco desesperado y sin que hubiera llegado solución alguna a su zozobra, Humberto decidió que malversaría las arcas de una gasolinera, con prevaricación, pues de natural era innato al acto, pero sin acudir en ningún caso al cohecho y con la menor apología del terrorismo posible. Ataviado con la mascara que tanta gloria le diera en la saga

El mamporrero del Antifaz I, II, III…MDCLVII, se dirigió al que esperaba fuese su retiro definitivo.

“La pasta está en las gasolineras”- se regodeaba frotándose las manos por el camino. “Ja, ja, ja” –  poco después se partía espontánemente la caja, rebosante de telarañas, el gasolinero. Tras un somero registro, Humberto comprendió. Lo único que había allí hasta los topes eran los surtidores de combustible. De haber existido el mal de la navaja severamente introvertida, seguro que allí se hubiera originado un nuevo brote.

 

Humberto se embarcó entonces en fraguar algún invento o gadget, con el que rearmar su brazo, para así poder reinsertarse en el negocio de la coyunda.

Su regreso hecho todo un Robocop sería un bombazo seguro. Y así lo pensaron también en la industria, pero desgraciadamente sólo llego a rodar algunas escenas en plan monólogo o solitario. El que no se encontrará antagonista alguno dispuesto a la coadyuvación con el nuevo Humberto debió posiblemente  influir. Y el chirrido poco elegante de su gadget, también. El pobre Humberto tuvo, además, que desembolsar de su bolsillo los gastos devengados de la malograda producción.

 

La cosa no podía ir a peor. Asomado al alfeizar de la ventana de su apartamento, sopesando los pros y los contras de los doce pisos de altura que tenía ante sí, manaron repentinos en su mente los alegres ecos carcajeantes de aquel empleado de la gasolinera. “¡Claro, como no me había dado cuenta antes!”, exclamó y corrió hacia el teléfono inútilmente, pues lo tenía cortado por falta de pago hacía un par de meses.

 

Humberto volvió a aquella gasolinera, asociado ahora con un transportista con camión cisterna propio, que, sumido igualmente en la penuria de verse en el ostracismo de los mercados, se avino con él a sus nuevos planes. Y así lo hicieron. Se llevaron toda la gasolina hasta en botellas de dos litros. El objetivo apostarse en el arcén de una recta con buena visibilidad del tramo Loeches-Ajalvir, cual barraca de melones en carretera, y a dispensar la bencina al grito de “¡A euro el litro, señora!”. Había que ver como se la quitaban de las manos.

 

Diez minutos después de esto, se detectaban ciertos brotes de atascos y embotellamientos en las principales vías de la metrópoli, con la consiguiente y esperanzadora evolución positiva en los índices de CO2, y algún que otro repunte en el número de matriculaciones en cursos de Pilates, así como en otros indicadores activos del estado de bienestar. 

 

Aquel hecho, a la postre histórico y de tan notable inflexión como lo fueran la toma de la bastilla o la llegada de Gran Hermano a la televisión en su momento, había actuado, según los expertos, a modo de contumaz desfribilador ante una economía sobre la que habían empezado a cernirse las córvidas sombras de un neocomunismo neomarxista y neojudeomasónico.

 

A consecuencia, el presidente del gobierno y el ministro del ramo correspondiente, se habían visto obligados a apostarse en una recta con buena visibilidad para dispensar combustible, concediéndoselo en un primer momento sólo a su electorado, para luego, ante la amenaza de que se rompiera el país, servirle ya a todo el mundo (que tuviera papeles, se entiende).

 

Tras el disparo que acabó con la vida del presidente mientras expendía gasolina, sonriente y besando a los niños, hubo una voz que quiso ver detrás, la mano negra de un contubernio de multinacionales petroleras. Más pronto surgió la unánime voz de quienes proclamaban aquel desdichado incidente como un accidente, debido al enclave cercano de un campo de prácticas de tiro para invidentes. Se cerró el campo de tiro y con él el magnicidio. Se retiraron

los camiones cisternas de las cunetas por contravenir el código de la circulación y se encarceló a Humberto, librándose de correr la misma suerte su socio el transportista, gracias a la intermediación de un ímprobo, opíparo e influyente preboste de la industria porno, que había visto grandes y nuevos horizontes en aquel hombre y muy especialmente en su camión cisterna.

La cuestión vasca y la última grabadora made in taiwan

15:00 p.m. Movido no tanto por un ansia irrefrenable de saber como por la intemperante recomendación de su excelencia, el redactor jefe, de hacerlo o de ser molido a palos en su defecto (posibilidad no legal del todo en este momento, pero que de ser reconocida en el próximo convenio, lo sería con carácter retroactivo), nos lanzamos aventurados a la calle un servidor y mi compañera, la última grabadora made in Taiwán, con el ánimo henchido cual pechuga de pavo real, una vez fileteada, debidamente salteada, sazonada y ya deglutida. Y no es para menos. Mi último escarceo en la redacción me había dejado en peor lugar de lo que ya estaba. Quizá tendría que haberme moderado un poco, en vez de haber entrado a gritos con la que prometía ser la gran exclusiva del siglo. En fin, quien me iba a decir que aquella noticia de que el Papa llevaba una doble vida, como fontanero, marido y padre de cinco hijos, sin que ni su mujer, ni sus vástagos sospechasen nada de su papado, no era más que uno de esos malignos rumores generados en la red. De haber sido cierto hubiera sido la más extraordinaria noticia desde que Superman aceptó mandar a la papelera de reciclaje sus superpoderes, para hacerse de carne y hueso por y para la intrépida eterna aspirante al Pulitzer, Lois Lane. A lo que vamos, que me ha dado otra oportunidad y no puedo desaprovecharla.

Los ecos del berrido del jefe todavía me sacuden desde el córtex cerebral hasta el corte de la fimosis. “¡¡¡ Eh tú, escribe algo a propósito de la candente autodeterminación del País Vasco o muérete”. Consigo poner mi mente en blanco salvo por su efigie, la del jefe, siempre sobreimpresa en mi pensamiento a modo de fondo de escritorio, incluso en los momentos de perentoria autosatisfacción. Ordenar mis ideas al respecto de la temática designada me resulta bastante sencillo pues no tengo ninguna. Debería comenzar por el principio. Un buen diccionario.

Autodeterminación: f. Decisión de los pobladores de una unidad territorial acerca de su futuro estatuto político.

Y ahora debería seguir por buscar decisión, pobladores, unidad, territorial, futuro, estatuto, político, candente, país y vasco, pero no tengo ni tiempo, ni ganas. Me decanto por la calle, que es donde deben estar la noticia y, por ende, el periodista, y que es donde acabaré sine die si no consigo poner a flote este proyecto. Decido filtrar un muestreo universal al azar y lanzarme a degüello, a ver si saco algo en claro. Mira, por ahí va una señoruca la mar de maja, aprovechando su avanzado estado de vejez, a por ella que me voy. No podrá huir.

– (EGO) Disculpe señora, es sólo un momento, podría responderme a unas cuestiones muy sencillitas para la revista Maravilhion, si es tan amable.
– (SEÑORA) Hombre es que voy con un poco de prisa, tengo hora en la peluquería sabe usted. ¿De qué se trata, dígame?
– (E) Primero, ¿le importaría decirme su estatus actual?
– (S) Pues soy ama de casa jubilada, aunque sigo ejerciendo por hobby. Bueno y también soy intelectual.
– (E) Muy bien, ¿Qué opinión le merece la autodeteminación del País Vasco?
– (S) Ah, que cuestión más candente, por Dios. Bien pues le diré a sus lectores…perdone, ¿para qué publicación me dijo que era?
– (E) Para la revista Maravilhion.
– (S) No he oído hablar de ella en mi vida…
– (E) Claro, desde el Antiguo Régimen habrá oído tantas cosas que a lo mejor no se acuerda de todas…
– (S) ¿Perdone?
– (E) La perdono. Continúe, por favor.
– (S) Bueno pues quizá sus lectores agradecieran una contextualización, si bien somera, sobre la res histórica del tema ¿no?
– (E) ¿Einch?
– (S) Verá usted, debiéramos retrotraernos al último tercio del S. XIX, que es cuando surge entre los vascos una corriente de federalismo propiciada por la reciente supresión de sus fueros. El federalismo, como confluencia entre pacto y autonomía, era la fórmula más natural de conectar con la tradición histórica de los países vascos y sus fueros. De ahí que se teorizara abundantemente en este terreno. Luego, en medio de esto, y bajo la nebulosa romántica que venía convulsionando buena parte de Europa, llega un vasco pero que muy apasionado, Sabino Arana, considerado padre del nacionalismo vasco y fundador de EAJ-PNV. Arana rompe con esta tradición histórica y con una varita mágica que debía tener, se saca de la txapela un dogma nacionalista, con un pasado de independencia de España que pudiera justificar un futuro de independencia e impulsa poderosamente un fuerte sentimiento antiespañolista sobre el que cimienta sus tesis nacionalistas. Y, claro, aquí una no puede por menos que preguntarse que, si nunca tuvo el País Vasco lazo confederativo o de unión alguna con la Corona de España, ¿Quién le refrendó entonces los fueros sino lo hizo la Corona?

– Me va usted a permitir que le responda a su pregunta, señora. ¿O debo decir señorita?

Esta última intervención con visos de coqueteo se la debemos a un espontáneo, coetáneo de la señora conferencianta, que no se conforma con interrumpirla a ella, sino también la ingrávida fase de pupación en la que principiaba a sumirme, amén de obligarme a improvisar una pregunta sobre la marcha.

– (E) ¿Y usted quién es?
– (Espontáneo) Dicoflenaco García. Ex-extraperlista. Bueno a estas alturas ya casi ex -todo, je je je. Siento haber interrumpido, pero es que estaba tocando usted un tema tan candente, que no he podido evitarlo.
– (S) Siga usted, caballero, con su exposición. Ardo en deseos de conocerla. Por cierto soy Señora, pero con los mismos vicios de una Señorita.
Estoy de suerte. La señora/señorita se acaba de adjudicar el papel de moderadora; y parece que con la llegada de este señor tan dicharachero y sus mutuos devaneos, va para rato. Esto ya es trabajo para la grabadora. Ahí me las den todas, el chiki chiki se baila asín, uno el…
– (Espontáneo) Muy señora mía, los fueros son unas leyes de tipo general, que estos territorios vascos se dieron a sí mismos, en un momento histórico en el que gozaban de gran autonomía. Estos fueros estaban compuestos por un conjunto de normas, tanto de Derecho público como de Derecho privado, que servían para regular la administración de las Provincias Vascas y de Navarra. El origen de estos Fueros fue consuetudinario, se formaron por el cúmulo de usos y costumbres que obedecían a una peculiar forma de pensar y sentir. Los tres territorios que conforman la Comunidad Autónoma Vasca (Bizkaia, Gipuzkoa y Alava), que entraron en la historia con tales nombres en el transcurso del siglo VIII, fueron incorporados a la Corona de Castilla a partir del año 1200 conservando sus instituciones tradicionales. De esta manera, los reyes o señores juraban acatamiento a los Fueros y reconocían a estas comunidades sus derechos de zona franca, exenta de impuestos a la corona, la liberación del ejercicio de las armas ‹salvo en defensa de su propio territorio‹ y el respeto a su libre organización interna. A lo largo del siglo XIX, entre eliminaciones parciales y restauraciones incompletas, el pueblo vasco fue perdiendo las peculiaridades que le habían caracterizado, culminando este proceso con las derrotas militares que supusieron las tres guerras carlistas.
Esta abolición de los fueros afectó profundamente a las tradiciones y a los sentimientos de los vascos. Si no se hubieran cometido aquellos lamentables errores, hoy no existirían entre los vascos sentimientos nacionalistas. Los alaveses, los guipuzcoanos y los vizcaínos siempre se sintieron satisfechos vinculados a la Corona, a través de los Pactos que hicieron con los reyes. Porque así fue posible –hasta que comenzaron los recortes forales–, la convivencia pacífica y la colaboración de los territorios vascos con el resto de España durante tantos siglos de historia común.

– (S) Estimado caballero, impecable exposición la suya, a la que únicamente cabe añadir que el pacto foral solo pudo tener sentido bajo una monarquía absoluta, con todos los poderes concentrados en un solo ser humano si bien en estrecho contacto con la divinidad. Admitamos que aquellos eran otros tiempos y que, como dice el eminente jurista vasco Adrián Celaya Ibarra, hoy este planteamiento foral no es sólo anacrónico sino impresentable. Desde 1979 existe un Estatuto Vasco, formulado definitivamente de común acuerdo entre la Asamblea de parlamentarios vascos y la Comisión institucional del Congreso y consentido en referéndum por el pueblo vasco. El Estatuto Vasco reconoce que Euskadi es una nacionalidad. Lo que hace al Estatuto del País Vasco distinto a los demás no es el número de las competencias transferidas -o que se pueden transferir, pues el proceso aún no ha sido completado- sino el hecho de que, a la vez que en el ordenamiento constitucional, la autonomía vasca se fundamenta en la foralidad histórica, reconocida en la Constitución española. A partir de este supuesto, el País Vasco, además de recibir competencias plenas sobre educación, obtiene un procedimiento de financiación exclusivo basado en una actualización de los Conciertos Económicos establecidos tras la abolición de los Fueros en 1876, que se mantenían en Álava y Navarra pero habían sido derogados en Guipúzcoa y Vizcaya por el régimen franquista al finalizar la Guerra Civil. Igualmente, el Estatuto permite la formación de una policía propia, la Ertzaintza, con vocación de policía integral y desplegada por todo el territorio. Por último, es también una cierta visión de la foralidad la que lleva a constituir una organización territorial especial, en la que las Diputaciones Forales tienen tantas atribuciones que entran en ocasiones en conflicto con el Gobierno Vasco. Ninguna ley posterior, sea orgánica o no, puede tener validez frente a los Estatutos, que sólo se deben supeditar a la Constitución. En este sentido tiene un funcionamiento similar al de una Unión Federal.
– (Es) Si no fuera por algún detalle insignificante de, acaso omisión demagógica, acaso pretensión falaz, que se le olvida a usted mencionar…Como que por ejemplo cada Estado Federal tiene su propia Constitución, que el propio Estado promulga y modifica. Mientras que el Estatuto de Autonomía, que no Constitución, exige una aprobación de las Cortes Generales, con el consiguiente carácter de concesión del Estado Central. Con la mayor parte de los Estados Federales, el Estado de las Autonomías se diferencia por su origen. No nace por la agrupación de Estados libres que se asocian para fines comunes cediendo voluntariamente parte de sus competencias, sino de un único Estado, fuertemente centralizado, que se desprende de una parte de sus competencias a favor de unos entes territoriales que nacen y a los que se denomina Comunidades Autónomas. Esta diferencia tiene enormes consecuencias prácticas.
– (S) Tiene usted razón. No era mi intención comparar inocentemente Estado de las Autonomías y Unión Federal. Perdón, si así se lo ha parecido. Sólo me refería a que la constitución de los Estados Federales está supeditada únicamente a la Constitución Federal, al igual que le ocurre al Estatuto con la Constitución. Pero volviendo de nuevo al profesor Celaya, uno de los más importantes estudiosos e investigadores del derecho Vasco, no debemos dejarnos llevar meramente por la cuestión nominal de fuerismo, federalismo o estatutismo, pues lo importante no son las palabras sino su real contenido. Podría sorprendernos los límites de autonomía que podrían alcanzarse con cualquiera de las tres formulas, del mismo modo que, por el contrario, cualquiera de ellas podrían encubrir un fuerte centralismo. De hecho, mientras los Estados Federales suizos conservan un altísimo nivel de independencia, por ejemplo, hay Estados Federados alemanes que tienen menos autonomía que el País Vasco. O, sin irnos más lejos, otro ejemplo de menor autonomía frente al País Vasco está en la propia Cataluña. Es evidente que la nacionalidad vasca existe por sí misma antes que la Constitución, aunque no estuviera organizada políticamente. Y precisamente ante esta falta de organización, la Constitución de 1978 hizo pesar la voz de la Comunidad Autónoma, a la que permitió expresarse por sus Corporaciones, por sus parlamentarios y finalmente por referéndum. Es muy importante subrayar, de nuevo, que el Estatuto tiene por tanto carácter bilateral o pactado.
– (Es) Parece tener usted en un altar al Estatuto, pero no es precisamente un dechado de virtudes técnicas. Son muchos los que opinan que es un Estatuto de mínimos que debería haber sido superado ya, pero la arraigada tradición centralista hace que el Estado, asentado sobre una fuerte burocracia central, se aferre a sus viejos poderes, por lo que el simple desarrollo y puesta en marcha de los Estatutos encuentra gran resistencia. El texto del Estatuto tiene que esperar un desarrollo lento y difícil en la esfera de las transferencias. Esto hace todo más complejo y desesperanzador, claro.
– (S) Dicoflenaco, debemos mirar el Estatuto como fruto del momento que es. No olvidemos que había habido un Estado centralizado a cal y canto. En medio de las grandes dificultades en que se produjo, no se puede pedir además perfección técnica de la norma. Sin embargo, si es destacable su tremenda voluntad de buscar soluciones y abrir caminos a través de pactos y consensos. Y si para muchos fue un Estatuto de mínimos, para otros fue demasiado lejos en la concepción de la Autonomía, complicando bastante su puesta en marcha. Hoy, una buena parte del Estatuto ya está desarrollada. Yo creo que ha de continuarse el esfuerzo de completar su desarrollo y entonces se verá si falta o si sobra. De momento el Estatuto nos llevó del absoluto centralismo, a lo que comentaba antes de una mayor autonomía que algunos Estados Federales europeos.
– (Es) Entonces señora…
– (S) Me llamo Josefa, pero puede llamarme Josefa.
– (Es) Muy bien, Josefa, déjeme decirle que no la veo a usted muy partidaria de la autodeteminación…
– (S) No es verdad. Yo soy partidaria de desarrollar cuantas posibilidades nos de el marco legal, que es al que estamos sometidos todos. Las reglas de todo juego, vamos.
– (Es) Pero la Constitución no contempla la autodeterminación…
– (S) Lo cual no es incompatible con que unas mayorías políticas producidas en este marco de pluralidad nacional puedan dar a una Comunidad la oportunidad de opinar en determinado momento. Y se puede apostar por el autogobierno sin que sea imprescindible modificar la Constitución. Ha habido un recorte del desarrollo institucional a través de leyes orgánicas, leyes de bases, competencias no respetadas, etcétera. Restituyendo lo que se ha quitado, por ejemplo, se aumentaría el autogobierno sin tocar la Constitución.
– (Es) Ya, pero el gran problema es el País Vasco, o Cataluña, articulados dentro de la democracia española. La reforma constitucional siempre seria necesaria para que estas dos colectividades sean tratadas específicamente como naciones minoritarias. Especialmente, en el ámbito simbólico: representación internacional, selecciones deportivas, regulación de himnos y banderas, etcétera. En el actual marco constitucional hay más espacio para el autogobierno que para el reconocimiento.
– (S) Creo que algunos de estos temas de reconocimiento también tienen cabida en la actual Constitución. La representación exterior, por ejemplo. No hay ningún precepto constitucional que impida que el portavoz de la representación española en alguna comisión de ministros de la Unión Europea sea un portavoz de las comunidades autónomas. La Constitución actual permite mucho mayor margen de maniobra del que se ha usado. Tanto la Constitución como el Estatuto, una vez desarrollado en su totalidad, dejan abiertas diversas vías para seguir ampliando la autonomía. Civilizadas y democráticas, eso sí. Además, cuando hay voluntad política, la interpretación se hace en un sentido creativo. Si hace veinte años se hubiese planteado la supresión del servicio militar obligatorio, ¿no se hubiera dicho que era contrario a la Constitución? Y, sin embargo, se hizo sin que nadie planteara la necesidad de reformar el artículo constitucional que se refiere a la prestación del servicio a la patria. La Constitución no prevé el principio de autodeterminación, es verdad, pero también hay que decir que hoy en Europa la autodeterminación no significa lo mismo que hace cincuenta años. En el momento en que una parte importantísima de los símbolos de un Estado tradicionalmente asentado -la moneda, las Fuerzas Armadas e incluso la justicia- ya no son exclusivas de los Estados de la Unión Europea, ¿qué ha pasado? ¿Qué se ha autodeterminado Europa? Volvemos a la cuestión nominal. Amigo mío, las grandes palabras, que normalmente se cultivan con más intensidad cuando hay conflictos violentos, a veces no dejan ver la realidad.
– (Es) Desde luego, Josefa, hoy todas las soberanías son limitadas y compartidas. Pero los distintos centros de gravedad nacional que se dan en una democracia deben resolver un problema general: una democracia y varios pueblos. ¿Sirve el derecho de autodeterminación para esto? Yo creo que no. Es demasiado impreciso. A mí me parece muy interesante la opinión de la Corte Federal de Canadá que ha regulado el derecho de autodeterminación en términos federales. Ha prohibido que Québec pueda secesionarse de Canadá por una decisión unilateral. Pero también ha prohibido que si una mayoría de Québec está por la separación, el resto de Canadá pueda impedirlo en último término. Esta regulación coloca la autodeterminación en términos de reglas del juego pactadas en igualdad entre todas las partes.
– (S) En cualquier caso, Dicoflenaco, coincidirá usted conmigo en que…
– (Es) Tutéame, por favor, Josefa…
– (S) Bueno, je, je… coincidirás conmigo en que, que el País Vasco – y Cataluña- ya se están autodeterminando -lo reconozca o no la Constitución-, es un hecho que se ve mirando el sistema de partidos. No sólo porque haya partidos nacionalistas, sino porque los partidos de izquierda, sobre todo los catalanes, por ejemplo, también son de algún modo distintos de sus correspondientes estatales. Esto es reflejo de una sociedad que tiene capacidad de autodeterminarse en una dirección, independientemente de que un día se haga una consulta o no.
– (Es) ¡Pero habrase visto!
– (S) ¿Qué ha pasado?, ¿Qué he dicho?
– (Es) El badulaque este de la grabadora, ¡pues no se ha quedado dormido! Vaya forma de roncar.
– (S) Y menudo charco de babas, ¡Virgen santísima!
-(Es) Ea, ¡despierta zascandil!
– (S) Déjalo, déjalo. Se le ve tan a gusto al pobre. Debe estar muy cansado, seguro que trabaja mucho.
– (Es) Oye Josefita, ¿Qué te parece si nos vamos tú y yo a jugarnos unos cartoncitos al bingo…?
– (S) ¡Venga! Ya iré a la peluquería mañana.
– (Es) ¿Peluquería? Pero si llevas un peinado chipilerendi.
– (S) Pero ¿no le robaran a este hombre su grabadora?
– (Es) ¿Esa antigualla? Pero si debe pesar un quintal. Y con lo que chirría. Anda, agárrate a mi brazo y vamos a independizarnos tú y yo…Si seguimos un poco más con este coloquio al final nos ponemos de acuerdo ¿eh?…
– (S) ¡Anda, palomo ladrón!
20:45 p.m. Me despierto. Debo haber estado sobando casi tres horas. Vaya carrete que tenían estos vejetes. Bueno, recabo dos o tres testimonios más y lo tengo hecho. De esta me ascienden. Un momento, espera. No llevo mis zapatos puestos. Ni los calcetines. Ni el reloj. Ni las gafas, ni la gorra, ni el móvil. ¡Me han limpiado!, joer, por lo menos no han visto mi diente de oro…¡ni la grabadora!. Buff, menos mal, sigues aquí. Muaaac. Voy a rebobinar, a ver que tal han quedado los testimonios de matusalén subuno y matusalén subdos:
– Racaracaoinkarfaggsisisigueeeguuuuuyyyyyahahahahaaaaahyayayaa
20:50 p.m. Me cago en la leche. Por equivocación he cogido la cinta de Mari Trini adquirida en la estación de servicio de la Venta del Olivo, venida a cinta virgen con dos trocitos de celofán convenientemente adheridos, y que está tan trillada que el sonido resulta ininteligible. Esta cinta, la dediqué tradicionalmente a grabar las orgías que se montaban los sábados los vecinos del tercero. A ver, necesitaba contrarrestar la sobreimpresionante presencia de mi jefe en los perentorios momentos. En fin, pues va a ser que no voy a volver por la redacción. Actualizaré mi currículo y acudiré de nuevo a la puerta de la Academia a repartirlo y a esperar.

Bibliografía:

Adrián Celaya Ibarra. Significado y posibilidades del Estatuto Vasco.

Pensamiento Crítico: Javier Villanueva –Federalismo, nacionalismo y autodeterminación en el País Vasco.

LOS VASCOS EN LA HISTORIA DE ESPAÑA por Juan Antonio de Ybarra e Ybarra.

El País. Ensayos: Estado compuesto y cultura federal
BBC Mundo

HISTORIA DE LOS VASCOS. Wikipedia.

 

Caso Telma Ortiz. ¡Extra! Documento inédito en exclusiva

  

Debido a que uno de los temas del día era la denuncia de Telma Ortiz contra la prensa rosa, este periodista, intentando hacer honor a su condición, se ha puesto a investigar documentos con que poder ilustrar y arrojar luz en toda esta polémica. Como quiera que ha llegado la hora del bocadillo y no he encontrado nada esclarecedor y dado que tengo 1.500 palabras por completar, voy a proceder a trasladarles este otro documento que, a decir verdad, posiblemente no tiene nada que ver con el tema que nos ocupa, pero que rellena que es una maravilla. Destacar por último que no he contrastado este documento, ni falta que me hace, puesto que como he dicho anteriormente, tengo en mi poder un título de Periodista. Se trata del famoso caso de Sylvester Stallone, en adelante Sly, contra el colectivo de Sanguijuelas comunes del barro de Utah, en adelante Lapas. Ocurrió lo que sigue:

“ Sly había acabado aquel día de rodaje agotado. Había tenido que repetir un sinfín de veces la secuencia en que sus aprehensores vietcong le sacaban de aquel insalubre lodazal estacando, con su torso completamente recubierto de Sanguijuelas comunes del barro, traídas expresamente desde Utah, de donde son oriundas, para el rodaje. Así que decidió retirarse a descansar a su caravana para reponer fuerzas con que poder continuar al día siguiente. En la soledad de su camerino, cuando se quitó el albornoz para darse una ducha, descubrió que las lapas seguían adheridas a su piel succionando cuanto podían. Intentó razonar con ellas para que se marcharan, indicándoles que el rodaje había terminado por aquel día, que se encontraba cansado y le apetecía estar sólo, pero que al día siguiente tendrían oportunidad de volver a rechupetearle cuanto quisieran, pues les quedaban todavía por delante algunos planos juntos. Pero no hubo forma de que entraran en razón. Como Sly estaba rendido y en el fondo aquellas lapas le parecían simpáticas e inocentes, decidió dejar las cosas como estaban. Se fue a dormir, aceptando tener que cambiar por una noche su pijama de la suerte, el de paramecios estampados, por aquel de gusanitos gorrones.

– Mañana será otro día. Bien visto, me levanto y estoy listo, je, je, vaya pareado que me ha salido, menudo artista que estoy hecho- pensó para sí.

A la mañana siguiente se observó de una tonalidad completamente sonrosada, notando como las sanguijuelas se aferraban a él con más fuerza, hasta el punto que no podía respirar bien.

– Así me meteré mejor en el papel- reflexionó como un verdadero profesional del celuloide.

A la noche, la situación en la caravana del astro era acaso más concurrida que en la anterior velada.

– Chicas, por que no me dejáis un rato, por favor. Necesito un poco de intimidad. ¿No os apetece probar algo exótico?, Que os parece si pido una buena ración de morcilla y os ponéis las botas de sangre. Humm, está deliciosa, os lo aseguro.

Pero la moción de Sly no prosperó. Pensó con anhelo en lo bien que le habría venido tener a mano su machete multiusos con set quirúrgico de la Señorita Pepis incorporado, pero se había quedado en el rodaje, así que tras rezar sus oraciones, Sly se fue de nuevo a dormir en tan multitudinaria compañía.

Como Stallone no pudo librarse de aquellos advenedizos chupasangres en las cinco semanas de rodaje que siguieron, para el resto de las escenas que requerían de su lozano torso, tuvieron que utilizarse dos dobles de cuerpo al mismo tiempo (uno sólo no daba la talla), pues de seguro que Rambo hubiera perdido su natural glamour ante el gran público con aquellos apósitos ultra absorbentes. Amén que el pobre Sly, víctima de una gran erosión por la incesante acción de los invertebrados sobre sus carnes, día y noche, había llegado a perder tal número de tallas y de bíceps, tríceps, cuadriceps y quintúpliceps, que el propio actor había sugerido a su representante aprovechar su nuevo aspecto para rodar Gandhi II. Su manager consiguió luego hacerle entender porque no era viable aquella magnífica idea, al tiempo que viendo el resultado que podían dar unas buenas lapas, abandonó a Sly y al resto de sus representados, para correr a comercializar tan quimérico plan de adelgazamiento.


King Rambo, por Azrainman

 

Aquí podemos apreciar a Sly,completamente feliz, antes de su infortunado encuentro con las sanguijuelas de Utah.

 

 

Pero los problemas no terminaron allí para Sly, pues una vez finalizado el rodaje de la película, y ya de vuelta a su vida cotidiana, las sanguijuelas le seguían por do quiera que fuera, aeropuertos, a comprar el pan, a casa de su abuelita, incluso al WC… Y lo peor era que no podía irse de vacaciones a la playa, porque si se ponía en bañador, allí estaban los parásitos sorbiéndole la vida. Sly tuvo que optar finalmente por retirarse a sitios más discretos, como a las más elevadas montañas, o a las más remotas y oscuras cuevas, adquiriendo tan gran pericia en las artes de la escalada y la espeleología que le valieron sendos ofertas para rodar Máximo Riesgo, entre nevadas cumbres montañosas, y Daylight, Pánico en el túnel, consiguiendo rehacerse así en el estrellato, aunque brevemente. No hay mal que por bien no venga.

Con todo y con eso, tras largos años de acarrear tras de sí aquellos chupópteros, la situación para Sly era la siguiente:

a) Por un lado se sentía completamente impotente, pues le habían succionado tanta sangre que apenas si le quedaba para el conocido científicamente como estado morcillona.

b) Por otro lado tenía la moral y la profesión tan en vías de extinción ante tanto menoscabo, que se sentía dispuesto finalmente a claudicar y ceder ante las propuestas del cine de serie B, para rodar la saga Intestino Grueso I, II y III, habiendo dado así al traste con el resto de su exquisita trayectoria.

De suerte que en ese momento se cruzó en su camino la abuelita de Las Chicas de Oro, quien le propuso el que sería su siguiente taquillazo, “Alto o mi madre dispara”. Ya en el rodaje, en un momento de solaz entre ellos, Sly confesó a la abuelita su problema, quien ciega de fe en la tierra de las oportunidades y de la “Justicia Infinita” le aconsejó llevar su situación ante los tribunales. Y así lo hizo, en el famoso caso “El estado contra las Sanguijuelas hijas de Utah”.

Tras un largo y sangriento proceso, el juez denegó la razón a Sly, por entender que:

 Las sanguijuelas vienen realizando una importante función histórica depurando los elementos nocivos de nuestra sangre, aún a riesgo de su propia vida.

 El privar aquí y ahora, de esta manera, el sustento a unos seres vivos, podría sentar un precedente para negar luego el alimento a otros como pudieran ser los nobles Mustang o el Águila Imperial Americana.

 Porque su mujer (la del sr. Juez), desde siempre le había llamado Sanguijuela vil ( al sr. Juez), creándole una inevitable empatía con este helminto, cercana al vínculo.

Así pues Sly tuvo que marcharse a casa como vino, con el rabo entre las piernas (las de Sly), y sin posibilidades de moverlo de ahí. Salvo por algunas sanguijuelas, que encontrando en el sr. juez un bocado interesante, no dudaron en saltarle en cuanto les dio la espalda, estrechando así el vínculo.”

Dejando ya de lado este documento y cumpliendo con nuestro compromiso con la información, queremos indicarles que acabamos de recibir un teletipo de última hora, según el cual se habría visto a Francisco Rivera, alias Paquirrín, comiendo una hamburguesa en plena avenida de una céntrica ciudad. Por el momento se desconoce si la hamburguesa llevaba doble de queso, así como el posible móvil de este suceso, ni la hora exacta en que esto ocurrio. Les mantedremos puntualmente informados.