Top Ten de las cosas importantes. La muerte no es lo que era

Tamaña resaca del Chikilicuatre me deja el reconcomio y la turbación de un arrebato de trascendencia. Hete aquí: hoy me debatiré con la mismísima muerte para obtener de una vez por todas una conclusión definitiva.  Para obtener yo una conclusión sobre ella, no ella sobre mi, quiero decir. Sobre la muerte se han escrito… ¡ah!… cantidad de cosas. Pero un montón, de verdad. Entre las obras más requeridas están las que inciden en la “autoayuda” ante este trámite,  (p.ej. La Biblia, El Corán, La Torá o por su enfonque desdramatizador y relativizante La matanza de texas); un tramite que, sin duda, ocupa por derecho propio  el primer puesto en el Top Ten de los Trámites.

  Por contextualizar diremos que es éste un Top Ten donde vienen conviviendo tradicionalmente todo tipo de trámites como el de los estudiantes frente a la selectividad, o como el de los enfermos frente a la Seguridad Social en una ciudad al azar, por ejemplo, Madrid, o el del contribuyente frente a una ciudad al azar, por ejemplo, Madrid,  o incluso el del denostado conductor y su malhadado vehículo frente a una ciudad al azar, vaya ha salido otra vez Madrid.
(Nota: los fumadores tienen también restringido el acceso a los Top Ten.)
Otros trámites serían el que se da entre la persona física y el fisco (de lo que se deduce que,  si para la siguiente vida sólo se clasifica el alma, no tendremos que hacer la declaración. ¿Se habrá parado a pensar en esto la Iglesia?. Si no hay declaración, no hay casilla correspondiente. ¡Ay!, ahí hay una fisura, aunque por una tampoco vamos a…). En fin, o el trámite del novel frente al examen del carné de conducir,  en mi caso fueron trámites, plural, y unos cuantos, que todavía estoy pagando las letras a la autoescuela. Uno de los peores trámites es el del mileurista frente al consumismo. Si el consumismo te mira por encima del hombro no eres si no un fracasado. Mal asunto. Luego seguirían otros trámites como el del dentista una vez al año hace daño, apechugar cuando te llaman de Recursos Humanos que subas inmediatamente o cuando te recuerdan que va llegando la hora de visitar al proctólogo,  así como la celebración, protocolo y boato de los santos sacramentos, principalmente bodas y comuniones, bien sea como organizador o como organizado,  y por supuesto un clásico: enfrentarse a las colas y cajeras de los supermercados Día.
(Otra nota: Precisar que nos estamos moviendo en los parámetros del mundo occidental, claro. En los otros mundos la muerte está más a la orden del día, amén que no son muy dados a los Top Ten.)
   
 Bien, parece ser necesaria una rectificación, pues la muerte no esta ya en primer lugar según un informe que me acaba de pasar un contacto muy cercano al Instituto Nacional de Estadística (a dos manzanas de cercano). El Trámite Top One sería actualmente el crédito hipotecario, pues según explica el informe, antes de morir hay que vivir. Bueno, parece lógico. Caramba, pero que veo, si la muerte tampoco está ya en segunda posición. Esta posición está ostentada ahora por el trámite “a ver quien es el guapo que se compra un barril de Brent”. Sigo leyendo con asombro, pues la tercera posición no es para la hora suprema. Es para la asunción Chiki Chiki Sí o Chiki Chiki No. No lo van a creer pero la Tía de la Guadaña (perdón: el/la Tío/a de la Guadaña/o) tampoco está en la cuarta posición. En el número cuatro aparecen los trámites de afrontamiento interno y asimilación de las pasarelas de moda y exposiciones de arte contemporáneo. En cuanto al resto de nuestra cultura, esto es tv y politonos, no se consigna en este informe ningún trámite problemático en su ingesta. Y  a estas alturas no nos vamos a escandalizar si el sueño eterno no ocupa el quinto lugar. Esta plaza es para Hugo Chávez. Verle en los telediarios es todo un trámite. De Bushes, Fideles y Oteguis no dice nada, supongo que para lo que les queda en el convento…. Sexta posición para los tomates. Vaya, pues es cierto, no hay quien se los coma, no saben a nada. Séptima para los jóvenes en edad de estudiar geografía política. Doy gracias a que en mis tiempos existieran todavía las antiguas Urss y Yugoslavia. Con lo bien que viene Eurovisión para repasar esto, para que luego digan. En octava está el tramite de tener que elegir entre Intervención Quirúrgica o Botox , que no sé si se escribe así exactamente porque yo no me lo he puesto nunca, de verdad, en serio, (por cierto que al  acto de confesar haberse sometido a una intervención de estas se le denomina “salir del quirófano”) . En la novena y penúltima plaza nos enfrentamos a las similitudes de nuestro código genético con el de una rata o la mosca del vinagre; y por último y en décima posición nos queda afrontar la inmigración. Como si no tuviéramos bastante con los nueve primeros para tener que aceptar además los problemas de otros. Y  yo para más INRI me enfrento a este artículo, que pretendía ser una disertación  sobre la muerte, pulcra y original, con sus dejes kantianos y sus sofismas presocráticos. Pero tú me dirás, si no apareces en un Top Ten no existes. Paso totalmente. A la papelera. Mejor ya escribiré mañana sobre si hay que pegarle una paliza a Jaime Cantizano o no y el Top Ten de matones que le podrían tullir.

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